Esta sección te muestra, con ejemplos reales, qué entiende la herramienta por F1, Acotación y F2.
Pulsa los botones para ver qué parte se considera cada cosa.
Ejemplos
—Vosotros seréis mi khalasar
—les dijo—.
Veo los rostros de esclavos.
«
Tenemos que irnos
—pensó—,
ha llegado la hora
.»
—¿Que cabalguemos?
—Más allá del fuego reinaba la oscuridad, y la noche era gélida—.
¿Hacia dónde vamos?
Pulsa un botón para resaltar una parte.
—Si fueras un señor, tendrías la cortesía de un señor —replicó el hombrecillo, como si no viera la espada que le apuntaba al rostro—. Por lo visto, tu hermano bastardo heredó toda la elegancia de tu padre.
Copiado
—En ausencia de mis padres, yo soy el señor de Invernalia, Lannister —dijo Robb levantándose y apuntando al hombrecillo con la espada—. No me llames chico.
Copiado
—Cualquier miembro de la Guardia de la Noche —repitió el enano—. Pero yo no, ¿verdad? ¿Te he entendido bien, chico?
Copiado
—Cualquier miembro de la Guardia de la Noche es bienvenido en Invernalia, durante tanto tiempo como desee permanecer —decía Robb con la voz de Robb el Señor.
Copiado
—Hodor —repitió.
Copiado
—¡Hodor! —asintió el mozo alegremente. Se agachó para no tropezar con la parte superior de la puerta. Medía alrededor de dos varas y media; costaba creer que por sus venas corriera la misma sangre que por las de la Vieja Tata. Bran se preguntaba si, cuando fuera viejo, se arrugaría y se encogería tanto como su tatarabuela. No parecía probable ni aunque viviera mil años.
Copiado
—¿De quién se trata? —preguntó Bran al maestre Luwin.
Copiado
—Los cuentos esperan, mi pequeño señor; cuando vuelvas, este estará donde lo dejaste —dijo la Vieja Tata—. En cambio, los visitantes no tienen tanta paciencia. Y a veces traen sus propios cuentos.
Copiado
—Me estaban contando un cuento —se quejó el niño.
Copiado
—Han llegado visitantes —dijo el maestre Luwin, que no sonreía—. Se requiere tu presencia, Bran.
Copiado
—¡Hodor! —anunció el mozo de cuadras, como tenía por costumbre, al tiempo que dedicaba a todos una amplia sonrisa.
Copiado
—Fue durante aquella oscuridad cuando aparecieron por primera vez los Otros —empezó, mientras las agujas hacían clic, clic, clic—. Eran cosas frías, cosas muertas, que aborrecían el hierro, el fuego, la luz del sol y a toda criatura con sangre caliente en las venas. Arrasaron aldeas, ciudades y reinos; derrotaron a héroes y ejércitos. Eran innumerables, siempre a lomos de caballos blancuzcos y muertos, al frente de huestes de cadáveres. Ni todas las espadas de los hombres pudieron detener su avance; ni las doncellas ni los niños de pecho despertaron su compasión. Dieron caza a las muchachas por los bosques helados y alimentaron a sus sirvientes muertos con la carne de los niños humanos.
Copiado
—Bueno —reconoció Bran de mala gana—, sí, pero…
Copiado
—Los Otros —asintió la Vieja Tata—. Hace miles y miles de años hubo un invierno frío, duro y largo como jamás hombre alguno había conocido. Hubo una noche que duró una generación, los reyes tiritaban y morían en sus castillos, igual que los porqueros en sus chozas. Las madres asfixiaban a sus hijos para no verlos morir de hambre, y lloraban, y las lágrimas se les helaban en las mejillas. —Su voz y sus agujas se callaron a la vez; miró a Bran con ojos claros, lechosos—. Dime, niño, ¿son estas las historias que te gustan?
Copiado
—Te refieres a los Otros —dijo Bran.
Copiado
—Ay, mi dulce niño de verano —dijo la Vieja Tata con voz queda—, ¡qué sabrás tú del miedo! El miedo es cosa del invierno, mi pequeño señor, cuando la capa de nieve es de cincuenta varas y el viento aúlla gélido desde el norte. El miedo es para la larga noche, cuando el sol oculta el rostro durante años enteros, los bebés nacen, viven y mueren en la oscuridad, los huargos están famélicos y los caminantes blancos recorren los bosques.
Copiado
—Esa no es mi favorita —dijo—. Mis historias favoritas eran las de miedo.
Copiado
—Te puedo contar la historia de Brandon el Constructor —dijo la Vieja Tata—. Siempre ha sido tu favorita.
Copiado
—A veces, los pájaros se pierden, hijo —le explicó el maestre—. De aquí a Desembarco del Rey hay mucha distancia y muchos halcones; puede que el mensaje no les haya llegado.
Copiado
—Me sé un cuento sobre un niño que odiaba los cuentos —dijo la Vieja Tata con su sonrisa estúpida, mientras movía las agujas sin cesar, clic, clic, clic, hasta que a Bran le entraron ganas de gritar.
Copiado