Esta sección te muestra, con ejemplos reales, qué entiende la herramienta por F1, Acotación y F2.
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Ejemplos
—Vosotros seréis mi khalasar
—les dijo—.
Veo los rostros de esclavos.
«
Tenemos que irnos
—pensó—,
ha llegado la hora
.»
—¿Que cabalguemos?
—Más allá del fuego reinaba la oscuridad, y la noche era gélida—.
¿Hacia dónde vamos?
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—¿A mí qué me importa de quién son los cuentos? —dijo Bran—. Los odio.
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—¿Mis cuentos? —La anciana le dedicó una sonrisa desdentada—. No, mi pequeño señor, no son míos. Los cuentos son, a secas, antes y después de mí, y antes de ti también.
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—Ya estoy harto de cuentos —replicó Bran, petulante. Antes le gustaban mucho los cuentos de la Vieja Tata. Pero las cosas habían cambiado. Se tenía que pasar el día con ella; era la que lo cuidaba, lo limpiaba y le hacía compañía, y aquello no servía más que para empeorar las cosas—. Odio tus estúpidos cuentos —insistió.
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—Todos los cuervos son unos mentirosos —asintió la Vieja Tata, que estaba sentada con su labor de costura en las manos—. Me sé un cuento sobre un cuervo.
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—Era mentira —dijo con amargura al recordar al cuervo de su sueño—. No puedo volar. Ni siquiera puedo correr.
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—Mirad a vuestro alrededor, khaleesi. —Ser Jorah se echó a reír.
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—Yo también querría un hogar —dijo ella con sinceridad.
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—Un hogar —dijo, con la voz ronca por la nostalgia.
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—Y vos, ¿qué pedís cuando rezáis, ser Jorah? —le preguntó.
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—El pueblo llano, cuando reza, pide lluvia, hijos sanos y un verano que no acabe jamás —replicó ser Jorah—. A ellos no les importa que los grandes señores jueguen a su juego de tronos, mientras los dejen en paz. —Se encogió de hombros—. Pero nunca los dejan en paz.
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—De todos modos —insistió Dany situándose junto a él—, el pueblo llano lo espera. El magíster Illyrio dice que están bordando estandartes de dragones y rezando por que Viserys cruce el mar Angosto y regrese para liberarlos.
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—Los ha habido peores…, pero no muchos. —El caballero volvió a poner su montura al paso.
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—No sería un buen rey, ¿verdad? —dijo Dany después de meditar un momento.
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—Decidme la verdad —le pidió Jorah mientras detenía el caballo y la miraba—. ¿Queréis que Viserys se siente en un trono?
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—Cierto, niña —asintió ser Jorah—. Y si vuestro hermano es la sombra de una serpiente, ¿qué somos los que lo servimos? —Había amargura en su voz.
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—Pero… Vos… le jurasteis lealtad… —Lo brusco de aquellas palabras la había sobresaltado. De repente, todo aquello en lo que siempre había creído parecía cuestionable.
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—¿Tenéis poder para despertar a los muertos, niña? —Ser Jorah dejó escapar una carcajada despectiva—. Vuestro hermano Rhaegar era el último dragón, y murió en el Tridente. Viserys no es ni la sombra de una serpiente.
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—Le he pegado —dijo con la voz llena de asombro. Todo le parecía un sueño extraño y remoto—. Ser Jorah, ¿creéis…? Cuando vuelva estará muy enfadado conmigo… —Se estremeció—. He despertado al dragón, ¿verdad?
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—¿Y adónde va a ir? —dijo Jorah riéndose—. Si no encuentra el khalasar, el khalasar lo encontrará a él. Nadie se ahoga en el mar dothraki, niña.
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—Hasta un hombre tan ciego como vuestro hermano puede seguir nuestro rastro —replicó.
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