Esta sección te muestra, con ejemplos reales, qué entiende la herramienta por F1, Acotación y F2.
Pulsa los botones para ver qué parte se considera cada cosa.
Ejemplos
—Vosotros seréis mi khalasar
—les dijo—.
Veo los rostros de esclavos.
«
Tenemos que irnos
—pensó—,
ha llegado la hora
.»
—¿Que cabalguemos?
—Más allá del fuego reinaba la oscuridad, y la noche era gélida—.
¿Hacia dónde vamos?
Pulsa un botón para resaltar una parte.
—Llegasteis aquí como malhechores —empezó Mormont, que se había situado ante el altar de forma que el arcoíris le relucía sobre la calva—. Cazadores furtivos, violadores, deudores, asesinos y ladrones. Llegasteis a nosotros como niños. Llegasteis a nosotros solos, encadenados, sin amigos y sin honor. Llegasteis a nosotros ricos, y llegasteis a nosotros pobres. Algunos ostentáis los nombres de casas orgullosas. Otros tenéis nombres de bastardos, o no tenéis nombre alguno. Nada de eso importa ya. Todo queda en el pasado. En el Muro, todos pertenecemos a la misma casa.
Copiado
—¿No tendríamos que ir ya? —Sam miró a su alrededor con ansiedad—. No quiero llegar tarde; puede que cambien de opinión.
Copiado
—Lo harás muy bien —sonrió Jon.
Copiado
—Me han llamado al septo —dijo Sam con un susurro emocionado—. Me van a sacar del entrenamiento. Me harán hermano al mismo tiempo que a vosotros. ¿Te lo imaginas?
Copiado
—Como quieras —asintió Robert débilmente—. Dioses, ¿por qué hace tanto frío?
Copiado
—¿Hago entrar a los demás? —Ned no se reía.
Copiado
—Asesinado por un cerdo —murmuró el rey. Cerró los ojos y pareció relajarse—. Debería reírme, pero duele demasiado.
Copiado
—La tendrán, amigo mío —dijo Ned—. La tendrán.
Copiado
—La chica —siguió el rey—. Daenerys. Que no la maten. Si puedes, si no es… demasiado tarde…, habla con ellos… con Varys, con Meñique… No dejes que la maten. Y ayuda a mi hijo, Ned. Haz que sea… mejor que yo. —Entrecerró los ojos—. Los dioses tengan piedad de mí.
Copiado
«Prométemelo, Ned», repitió como un eco la voz de Lyanna.
Copiado
—Servid el jabalí en mi banquete funerario —susurró Robert—. Con una manzana en la boca y la piel bien crujiente. Comeos al muy cabrón. Aunque reventéis. Prométemelo, Ned.
Copiado
—Sí, alteza. —Ned le ofreció el papel a Robert. El rey garabateó una firma a ciegas, manchando de sangre la carta—. Necesitamos testigos para el sello.
Copiado
—Al menos… dirán de mí… que esto último… lo hice bien. —Robert consiguió esbozar una sonrisa débil—. No me fallarás. Ahora reinarás tú. No te gustará nada… Menos que a mí…, pero lo harás bien. ¿Has terminado de escribir?
Copiado
—No —le dijo Ned a su amigo moribundo—. Tan malo como Aerys nunca, alteza. Ni mucho menos.
Copiado
—Mientes muy mal, Ned Stark —dijo Robert a través del dolor mientras le cogía la mano y se la apretaba con fuerza—. El reino… el reino sabe… qué mal rey he sido. Los dioses me perdonen, he sido tan malo como Aerys.
Copiado
—Robert… —empezó Ned con la voz llena de pena—, no me hagas esto. No te mueras. El reino te necesita.
Copiado
—Robert… —Quería decirle que Joffrey no era su hijo, pero no le salieron las palabras. El dolor en el rostro de Robert era demasiado evidente, no podía causarle más daño. Así que se inclinó y escribió, pero en vez de «mi hijo Joffrey» puso «mi heredero». Aquello hizo que se sintiera sucio. «Las mentiras que decimos por amor. Que los dioses me perdonen», pensó—. ¿Qué más quieres que ponga?
Copiado
—A vuestras órdenes, alteza. —Ned alisó un papel sobre su rodilla y cogió la pluma.
Copiado
—Vete a la mierda, Ned —replicó el rey con voz ronca—. He matado al muy cabrón, ¿no? —Alzó la vista hacia Ned, y un mechón sucio de pelo negro le cayó sobre los ojos—. Y a ti te debería hacer lo mismo. No podías dejarme cazar en paz, ¿eh? Ser Robar me encontró. La cabeza de Gregor. Qué horror. No se lo dije al Perro. Dejé que Cersei le diera la sorpresa. —La risa se transformó en un gruñido cuando sintió un espasmo de dolor—. Los dioses se apiaden —murmuró, tragándose la agonía—. La chica, Daenerys. Solo una niña, tenías razón… Por eso, por la niña… los dioses enviaron el jabalí… lo mandaron para castigarme… —El rey tosió y escupió sangre—. Estaba equivocado… estaba mal… solo una niña… Varys, Meñique, hasta mi hermano… no valen nada… Nadie me dice nada, Ned…, solo tú…
Copiado
—Maldito seas, Robert —dijo Ned cuando estuvieron a solas. La pierna le dolía tanto que casi no veía. O quizá fuera la pena lo que le nublaba la vista. Se sentó en la cama, junto a su amigo—. ¿Por qué eres siempre tan cabezota?
Copiado