Esta sección te muestra, con ejemplos reales, qué entiende la herramienta por F1, Acotación y F2.
Pulsa los botones para ver qué parte se considera cada cosa.
Ejemplos
—Vosotros seréis mi khalasar
—les dijo—.
Veo los rostros de esclavos.
«
Tenemos que irnos
—pensó—,
ha llegado la hora
.»
—¿Que cabalguemos?
—Más allá del fuego reinaba la oscuridad, y la noche era gélida—.
¿Hacia dónde vamos?
Pulsa un botón para resaltar una parte.
—De todas maneras, a esta no la tienes delante —dijo con voz calmada.
Copiado
—¿Abominable? —rugió el rey—. Lo que hizo Aerys con tu hermano Brandon fue abominable. La manera en que murió tu padre fue abominable. Y Rhaegar… ¿cuántas veces crees que violó a tu hermana? ¿Cuántos cientos de veces? —Gritaba tanto que su caballo relinchó, nervioso. El rey tiró de las riendas con fuerza para calmar al animal, y señaló a Ned con el dedo—. Acabaré con todos los Targaryen que se me pongan por delante, hasta que estén tan extinguidos como sus dragones, y luego mearé sobre sus tumbas.
Copiado
—De todos modos —insistió Ned—, asesinar niños sería una vileza… sería abominable…
Copiado
—¿Y cuánto tiempo seguirá siendo inocente? —La boca de Robert era una línea dura—. Esa «niña» no tardará en abrirse de piernas y empezará a parir cachorros de dragón para que me persigan.
Copiado
—No es más que una niña, alteza. —Ned había aprendido y contuvo su temperamento—. Tú no eres Tywin Lannister, no asesinas a inocentes.
Copiado
—Para mí no son bebés, son cachorros de dragón —replicó el nuevo rey cuando alegó que el príncipe y la princesa no eran más que bebés. Ni siquiera Jon Arryn fue capaz de aplacar aquella tormenta. Eddard Stark había partido aquel mismo día, invadido por una rabia gélida, para participar en las últimas batallas de la guerra, que estaban teniendo lugar en el sur. Hizo falta otra muerte para reconciliarlos, la de Lyanna, y el dolor que compartieron por su pérdida.
Copiado
—Puede, un cuchillo —dijo el rey con el ceño fruncido—. Bien afilado, y un hombre valiente que lo empuñe.
Copiado
—Por lo que me dice Varys, los espías son mucho más útiles que los cadáveres —replicó Robert—. Dejando aparte a Jorah, ¿qué opinas de este informe?
Copiado
—Así que el esclavista es ahora un espía —dijo Ned con repugnancia. Le devolvió la carta—. Yo preferiría que fuera un cadáver.
Copiado
—Ser Jorah está en Pentos, y daría cualquier cosa por conseguir un indulto real que le permitiera regresar del exilio —explicó Robert—. Lord Varys aprovecha a fondo esa circunstancia.
Copiado
—Ojalá pudiera olvidarlo —dijo Ned con aspereza.
Copiado
—Y fría —gruñó Robert mientras se arrebujaba más con la capa. Los guardias habían detenido sus caballos tras ellos, al pie del risco—. Bueno, no te he traído aquí para hablar de tumbas, ni para discutir sobre tu bastardo. Anoche llegó un jinete; lo enviaba lord Varys desde Desembarco del Rey. Mira. —El rey se sacó un papel del cinturón y se lo entregó a Ned.
Copiado
—En el norte hay túmulos por doquier, alteza —le dijo Ned—. Esta tierra es vieja.
Copiado
—¿Nos hemos metido en un cementerio? —dijo Robert con el ceño fruncido.
Copiado
—Eres muy duro contigo mismo, Ned. Siempre has sido igual. Maldición, ninguna mujer quiere meterse en la cama con Baelor el Santo. —Le dio una palmada en la rodilla—. En fin, no insistiré si te molesta tanto. Te juro que a veces te erizas de una manera… el emblema de tu casa debería ser el puercoespín.
Copiado
—Ni te lo contaré. —Ned apretó los labios, furioso—. Si de veras me aprecias tanto como dices, deja el tema, Robert. Me deshonré y deshonré a Catelyn, a los ojos de los dioses y de los hombres.
Copiado
—Wylla, eso. —El rey sonrió—. Vaya mujer debía de ser para que lord Eddard Stark dejara de lado su honor aunque fuera solo durante una hora. Nunca me llegaste a contar cómo era…
Copiado
—Se llamaba Wylla —replicó Ned con cortesía helada—, y preferiría no hablar de ella.
Copiado
—Tú nunca has sido el muchacho que fuiste —gruñó Robert—. Una lástima. Pero hubo un tiempo… ¿cómo se llamaba aquella chica tuya? ¿Becca? No, esa era la mía, dioses, qué bonita era, con el pelo tan negro y los ojos tan grandes y tan dulces que uno se podía ahogar en ellos. La tuya se llamaba… ¿Aleena? No. Me lo dijiste una vez. ¿Era Merryl? Ya sabes cuál digo, la madre de tu bastardo.
Copiado
—Ojalá fuera posible —dijo Ned—. Pero tenemos deberes, mi señor… para con el reino, para con nuestros hijos, yo para con mi señora esposa y tú para con tu reina. Ya no somos los muchachos que fuimos.
Copiado