Esta sección te muestra, con ejemplos reales, qué entiende la herramienta por F1, Acotación y F2.
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Ejemplos
—Vosotros seréis mi khalasar
—les dijo—.
Veo los rostros de esclavos.
«
Tenemos que irnos
—pensó—,
ha llegado la hora
.»
—¿Que cabalguemos?
—Más allá del fuego reinaba la oscuridad, y la noche era gélida—.
¿Hacia dónde vamos?
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—No te muevas de aquí, madre —dijo Robb mirándola como si se hubiera vuelto loca—. Volveré en cuanto apaguemos el fuego.
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—Gracias a los dioses —susurró.
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—Se ha incendiado la torre de la biblioteca —dijo Robb; no dio señal de haberla oído.
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—Ayúdame —dijo apremiante mientras se incorporaba en el catre—. Ayúdame con Bran.
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«Fuego —pensó ella—, ¡Bran!».
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—Solo si me prometes que vas a dormir. —Robb se dirigió hacia la ventana, pero cuando iba a cerrar los postigos se oyó otro sonido por encima del aullido lastimero de los lobos huargo—. Son los perros —dijo, prestando atención—. Todos los perros están ladrando a la vez. Eso sí que es raro… —Catelyn oyó claramente como su hijo tragaba saliva. Alzó la vista, y lo vio muy pálido a la luz de la lamparilla—. Fuego —susurró el muchacho.
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—No puedo —sollozó ella—. Que los dioses me perdonen, Robb, no puedo, ¿y si se muere mientras duermo?, ¿y si se muere?, ¿y si se muere…? —Los lobos seguían aullando. Catelyn gritó y volvió a taparse los oídos—. ¡Por los dioses, cierra la ventana!
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—No tengas miedo, madre. Jamás le harían daño. —La ayudó a llegar hasta el catre que estaba en un rincón de la habitación—. Cierra los ojos —le dijo con cariño—. Descansa. El maestre Luwin dice que apenas has dormido desde la caída de Bran.
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—¡Haz que se callen! —gritó—. No lo soporto, que se callen, que se callen, que se callen… ¡Mátalos, lo que sea, pero hazlos callar!
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—Lo que necesita es oírlos cantar —dijo Robb. En algún lugar de Invernalia, un segundo lobo empezó a aullar a coro con el primero, y luego un tercero, más cerca—. Peludo y Viento Gris —añadió Robb mientras sus voces subían y bajaban al unísono—. Si prestas atención, se nota la diferencia.
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—No, no —dijo ella—. Bran necesita calor.
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—Es el de Bran. —Robb abrió la ventana para que el aire de la noche entrara en habitación de la torre, tan mal ventilada. El aullido se oyó con más fuerza. Era un sonido frío y solitario, lleno de melancolía y desesperación.
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—Rickon te necesita —replicó Robb bruscamente—. Solo tiene tres años; no entiende qué está pasando. Cree que todos lo han abandonado y me sigue todo el día, se me agarra a la pierna y no para de llorar. No sé qué hacer con él. —Hizo una pausa y se mordisqueó el labio inferior, un gesto que le había visto cuando era pequeño—. Y yo también te necesito, madre. Lo intento, pero no puedo… no puedo hacerlo todo yo solo.
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—No se va a morir, madre. —El tono de Robb se había suavizado—. El maestre Luwin dice que el peligro de muerte ha pasado.
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—¿Que qué hago? —repitió asombrada—. ¿Cómo puedes preguntarme eso? ¿Tú qué crees? Estoy cuidando de tu hermano. De Bran.
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—Ahora, déjanos solos —indicó Robb.
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—Excelentes hombres —dijo—. Mañana hablaremos de ellos. —Le devolvió la lista. El maestre Luwin la hizo desaparecer rápidamente en la manga.
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—He preparado una lista con todas las personas que deberíamos tener en cuenta para ocupar las vacantes —dijo al tiempo que le tendía a Robb el papel que se había sacado de la manga.
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—Yo me encargaré de los nombramientos —dijo Robb.
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—Sí, mi señora. —El hombre inclinó la cabeza—. Pero los nombramientos…
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