Esta sección te muestra, con ejemplos reales, qué entiende la herramienta por F1, Acotación y F2.
Pulsa los botones para ver qué parte se considera cada cosa.
Ejemplos
—Vosotros seréis mi khalasar
—les dijo—.
Veo los rostros de esclavos.
«
Tenemos que irnos
—pensó—,
ha llegado la hora
.»
—¿Que cabalguemos?
—Más allá del fuego reinaba la oscuridad, y la noche era gélida—.
¿Hacia dónde vamos?
Pulsa un botón para resaltar una parte.
«Y para eso, ¿bastará con treinta hombres? —se preguntó—. ¿Bastará con seis mil?».
Copiado
—Aquí no se trata del honor de vuestras casas —les dijo—. Se trata de mantener a mi hijo sano y salvo.
Copiado
«¿Y quién me dará valor a mí?», estuvo a punto de preguntar. Pero guardó silencio y consiguió dedicarle una sonrisa. Robb hizo dar la vuelta al gran semental gris, y se alejó despacio de ella, con Viento Gris siguiendo sus pasos como una sombra. Tras él, su guardia de batalla se puso en formación. Cuando obligó a Catelyn a aceptar protectores, ella insistió a su vez en que él estuviera guardado, y los señores vasallos se mostraron de acuerdo. Muchos de sus hijos exigieron a gritos el honor de cabalgar con el Joven Lobo, como habían empezado a llamarlo.
Copiado
—Eso les dará valor —dijo Robb.
Copiado
—Pues ve —dijo—. Que te vean.
Copiado
—Debo ir a la cabeza, madre —le dijo—. Padre siempre dice que hay que dejar que los hombres te vean antes de la batalla.
Copiado
—¿De qué? —inquirió Robb.
Copiado
—Es cierto —asintió ser Brynden—. Pero ser Jaime carece de una cosa.
Copiado
—El ejército del Matarreyes triplica al nuestro —señaló Galbart Glover.
Copiado
—Doce mil hombres a pie, dispersos en torno al castillo en tres campamentos diferentes, separados por los ríos —fue la respuesta de su tío. Tenía en el semblante arrugado la sonrisa que ella recordaba tan bien—. No hay otra manera de asediar Aguasdulces, pero puede resultar fatal para ellos. Dos o tres mil a caballo.
Copiado
—¿Cómo es su ejército? —había preguntado su hijo.
Copiado
—Jaime no lo sabe —le había dicho ser Brynden a su regreso—. Me apostaría la vida. Mis arqueros se han encargado de que no le llegara ningún pájaro. Hemos visto a algunos de sus oteadores, pero los que llegaron a vernos a nosotros no viven para contarlo. Jaime debería haber dedicado más hombres a esa misión. No lo sabe.
Copiado
«¿Dónde están?», se preguntó. ¿Acaso se había equivocado su tío? Todo dependía de lo que les había dicho. Robb había puesto trescientos hombres bien elegidos a las órdenes del Pez Negro, y los envió por delante.
Copiado
—El Matarreyes es inquieto; tiene el genio vivo —le había dicho a Robb su tío Brynden.
Copiado
—No será mucho tiempo, mi señora —le juró—. En cuanto regrese, contraeremos matrimonio.
Copiado
—¿Me has esperado, gatita? —le preguntaba mientras se inclinaba para abrazarla—. ¿Me esperabas?
Copiado
—Espera mi regreso, gatita —le decía su padre siempre que partía hacia la corte, la feria o la batalla.
Copiado
—Todo llegará en su momento —le dijo Catelyn.
Copiado
—Ya no puede tardar mucho, mi señora —dijo Hallis Mollen. Había solicitado el honor de protegerla en la batalla que se avecinaba. Era un derecho que le correspondía como capitán de la guardia de Invernalia, y Robb no se lo había querido negar. Estaba rodeada por treinta hombres que tenían la misión de mantenerla a salvo y, en caso de que el combate se volviera contra ellos, llevarla de vuelta a Invernalia. Robb había pretendido que fueran cincuenta; Catelyn insistió en que diez serían más que suficientes, y que él iba a necesitar de todas sus espadas. Se pusieron de acuerdo en treinta, aunque ninguno de los dos se quedó satisfecho.
Copiado
—Si vos lo deseáis, mi señor… —contestó con recato.
Copiado